!Por mi bragueta!

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Pedro María Rossi, Conde de San Segundo, 1535-38, Parmigianino.

Pedro María Rossi, Conde de San Segundo, 1535-38, Parmigianino.

La Edad Media quedó atrás y el siglo XVI supuso la entrada a la Edad Moderna, cuya primera vertiente artística es el Renacimiento y la intelectual el  Humanismo. La cultura llegó a manos de nobles y burgueses que sustituyeron el analfabetismo por la erudición y descubrieron que el conocimiento es poder. La creación de la imprenta posibilitó la lectura de los clásicos por ojos profanos, bajo una novedosa interpretación que provocó un cambio en la manera que el hombre tenía de mirar el mundo y de mirarse así mismo. Nuevos ideales como el apego a la vida y a los bienes materiales o la búsqueda de la belleza, hay confianza en la inteligencia, fe en el progreso, admiración por la naturaleza cuyo estudio proporciona respuestas. De repente, la mano y la razón del hombre son las herramientas que construyen el mundo y dirigen el destino. Es la era del antropocentrismo. A esto se le suma la valentía del hombre (masculino), que se embarca rumbo hacia la nada y descubre y conquista una tierra que de repente es redonda y le pertenece.

El príncipe don Carlos, Alonso Sánchez Coello. Hacia 1564 Kunsthistorisches Museum Viena.

El príncipe don Carlos, Alonso Sánchez Coello. Hacia 1564 Kunsthistorisches Museum Viena.

El hombre se convierte en el protagonista absoluto, y todo esto queda patente en la forma de vestir. La estética masculina introduce una nueva lógica de la apariencia que se basa en la fanfarronería, en la virilidad. Algo así como querer expresar a través de la ropa “por mi bragueta, que somos los reyes del mambo”, y se inventa la bragueta, una pieza que toman del uniforme de los lansquenetes, soldados mercenarios alemanes: exactamente de la coquilla que protege los genitales. El diseño de la prenda civil se parece a los actuales tangas que usan los luchadores de sumo, el fundoshi, una pieza de tela triangular que se ata a la espalda. Curiosamente, la pieza se rellena, asemejando el miembro masculino empalmado, en una erección inalterable que demuestra hombría y poder.

45fdf3dd761d4e1df2588c269b35d95b c709f79534187c5368f2d93665b288a0Esta sexualización del traje se vigoriza aún más con el uso de jubones rígidos, a modo de coraza militar, que se endurecen con engrudo y se forran con fieltro o algodón para aumentar la dimensión pectoral; se diseñan adornos como los brahones o tornabrás que simulan las articulaciones protectoras de los hombros de las armaduras, ensanchando visualmente la espalda. También se utilizan postizos para dar volumen a zonas como las nalgas o los gemelos, creando unas piernas torneadas, como es el caso del famoso retrato de Enrique VIII de Hans Holbein.

Enrique VIII de Inglaterra, 1537- 40, Hans Holbein.

Enrique VIII de Inglaterra, 1537- 40, Hans Holbein.

 

 

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