Vestir: lenguaje, documento histórico y manifestación artística

Es necesario otorgar a la indumentaria y al acto de vestir, una serie de categorías que le confieran la entidad que se merece dentro de la historia de la humanidad, y que, a su vez, proporcione un criterio coherente para evitar que se juzgue como algo in­sustancial y caiga en un desprecio heredado desde la tradición. Incido en destacar este aspecto porque vestirse, en la cultura occidental cristiana, siempre ha sido víctima favorita de la censura y la crítica.

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De la mujer y la moda.

Fiesta de San Juan, Madrid, segunda mitad del siglo XVII. Colección Abelló.

Algunos sofismas sobre la mujer y la moda en Discurso contra los malos trajes y adornos lascivos, escrito por Alonso Carranza en 1636:

“La mudanza del hábito suele traer consigo la ruina de las buenas costumbres, o imitar las malas ya introducidas con estrago general. Mayormente en las mujeres, cuyo sexo (como dice Tácito), por naturaleza imbécil y flaco, no es bien dejarle libremente expuesto a desenfrenados deseos en materia de adornos y galas”. Manjar nocivo de la vida sedentaria, opuesto totalmente a la rueca y al uso, como afirmaba fray Luis de León en La perfecta casada. “Que la fuerza y deseo de gloriarse las mujeres con los trajes las obliga a llevar a cuestas sobre su cuerpo femenil y débil tanta variedad de ornatos; que esto denota, según buena latinidad, el verbo baiulare; esto es: llevar carga a cuestas, como jumento o camello”. Seguir leyendo

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Toca de camino.

Artesonado del Palacio Chiaramonte/ Steri de Palermo, 1377-80.

La TOCA DE CAMINO se estiló en la Edad Media. Es un tocado cuya función es protectora y se utiliza en desplazamientos y viajes. Consiste en una banda larga de tela (habitualmente de más de 4 metros) que envuelve un  tocado o rollo que se encaja en la cabeza.

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Publicado en Alta Edad Media, Miscelánea en el vestir, Siglo XIV | Etiquetado , , | Deja un comentario

Dalí. El diseñador de moda.

El diseñador de moda, Dalí, 1971. Serie “Las once profesiones”. Gouache sobre cartón. Colección privada.

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Diagnóstico de un guardainfante.

“No podía cosa tan vil tener más alto principio, ni más infame nombre para ser denotada, convidando juntamente a libertad y sensual lascivia”.

La familia de Felipe IV (Las meninas), Diego Velázquez, 1656. Detalle.

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Saca el pañuelo del bolsillo.

En el siglo XVIII el pañuelo continuaba siendo un objeto de distinción, con esa delicadeza en el trabajo que los convertía en obra de arte. Lo lucían en la mano, o se llevaba guardado convenientemente para sacarlo en el momento apropiado, con cierta teatralidad. Hacía ya tiempo que incluso se usaba para limpiar la nariz. Lo que aún no había puesto de moda Beau Brummell era el pañuelo como accesorio de la chaqueta masculina. Seguir leyendo

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Toile de jouy. Una licencia histórica.

Tejido y diseño indios. Victoria & Albert Museum.

La indiana tiene la culpa. Esas telas de algodón y lino estampadas procedentes de la India. Sus evocadores motivos llegaron a Europa en el siglo XVI, inundando el continente un siglo después. Así pasó con el calicó, tejido de algodón con ligamento de tafetán que evoca en su nombre el de una ciudad india. También con el chintz, un calicó brillante, como refiere su nombre en sánscrito, por la capa de cera que protege el tejido estampado. Pintados a mano o con estampado xilográfico. Motivos sencillos como trama de flores o pájaros, combinando diferentes colores y tonalidades, o monocromos, siempre sobre un fondo neutro generalmente claro. Seguir leyendo

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