Carpet-Bag. Primera parte del viaje.

“Metí una o dos camisas dentro de mi vieja Carpet-Bag, me la puse debajo del brazo y partí en dirección al Cabo de Hornos y del Pacífico”. Capítulo II: “The Carpet-Bag”, Moby Dick, Herman Melville.

Carpet-Bag de 1865, diseño estadounidense de Roswell Hovey. Brooklyn Museum Costume Collection at The Metropolitan Museum of Art. Tapicería (lana), cuero y metal.

Al viajero de la era contemporánea siempre le acompaña una bolsa de viaje. No termina de desprenderse del todo de alguna necesidad que considera básica, un fetiche que completa su ser o algún deseo aún por cumplir; pequeños útiles y objetos que se convierten en compañeros de camino contenidos en ese sucinto equipaje.

Este viajero es muy diferente al de siglos anteriores. Convertidos en románticos herederos del Grand Tour del último periodo del siglo XVIII y con nuevos pies que caminan leguas gracias a los avances tecnológicos como la máquina de vapor (barcos transatlánticos y ferrocarriles) que los transforma en viajeros de largas distancias en busca de experiencias vitales y en viajeros migrantes en busca de nuevas oportunidades, o en viajeros estacionales fuera del lugar habitacional que dan forma al concepto actual de vacaciones. Sólo un tipo de maleta tenía el tamaño y el peso adecuado para que en su interior cupiesen bastantes cosas y no necesitase porteador: si hay que retratar a este viajero lo haríamos sin lugar a dudas con una Carpet-Bag.

Our Hospitality, película de 1923. la joven Virginia con su Carpet-Bag baja de la diligencia tirada por una locomotora que la ha traído de Nueva York a un estado del sur

Bolsos, bolsas, maletas, monederos de tapicería o alfombra hay de muchos tipos y se han confeccionado en muchas épocas, lugares y culturas. Pero el concepto original que en occidente se corresponde con la Carpet-Bag está perfectamente definido. Es una bolsa de viaje realizada en tapicería, amplia sin llegar a ser muy grande, sin base sólida, con cierre asegurado por una cerradura y dos asas normalmente de cuero o de madera. Tras la aparición de la Gladstone Bag, que supuso una revolución en el concepto de equipaje, muchas de las Carpet-Bag adoptaron algunas de sus ventajas como el cierre metálico con forma de bastidor y la base rígida. Pero además de la peculiaridad del tapizado, lo que hizo triunfar a estas maletas era su gran capacidad: una bolsa de mano que podía contener todo lo necesario para sobrevivir en caso de pérdida del resto de equipaje. En el libro Heads and Tales of Travelling (1847) Edward Blanchard escribe: “Hay una tradición popular que dice que una Carpet-Bag puede contener cualquier cosa: lo creemos. Es la misma enciclopedia de artículos ligeros, que posee, como un ómnibus de Londres, la propiedad algebraica de contener en sí misma una cantidad desconocida».

Our Hospitality, 1923, con Buster Keaton y su Carpet-Bag.

Para hacerse una idea de cómo era la Carpet-Bag original, nada mejor que ver la película muda de 1923 Our Hospitality, en la que su protagonista, interpretado por un joven Buster Keaton, viaja de Nueva York a un estado sureño arrastrando durante gran parte del metraje su Carpet-Bag. La historia sucede en 1830.

Una ilustración de un cuento inglés de 1842 escrito por Thomas Ingoldsby (Reverendo Richard Harris Barham (1788-1845)), muestra cómo era el viajero vacacional de aquella época, que sólo necesita su Carpet-Bag. El Sr. Simpkinson se desplaza desde Londres a la ciudad costera de Margate, allí conoce a un “little vulgar boy” al que quiere ayudar, pero éste le acaba robando hasta la bolsa de viaje, tal y como aparece en la ilustración de la portada.

Misadventures at Margate. A Legend of Jarvis’s Jetty. Cuento de 1842. Ilustraciones de Ernest M. Jessop.

La Carpet-Bag es la maleta decimonónica que representa al viajero aventurero e independiente, capaz de prescindir de baules y maletas. Algunos viajeros míticos que la ficción literaria transformó en reales son inseparables de su Carpet-Bag. El joven David Copperfield (1849, Charles Dickens) termina la escuela y comienza su vida adulta marchando a trabajar con el procurador Mr. Spenlow, viaja únicamente con su querida Carpet-Bag. En 1851 Ismael quiere llegar hasta Nantucket para embarcarse a la caza de ballenas. Melville titula el capítulo 2 “The Carpet-Bag”, la vieja bolsa de viaje que acompaña al protagonista en su aventura.

Ismael con su Carpet-Bag en una Ilustración de Moby Dick

En 1872 Philleas Fogg le da la vuelta al mundo en 80 días. Cuando su criado Passepartout le pregunta por el equipaje, Fogg le responde que el único equipaje es una Carpet-Bag que contiene una par de camisas y tres pares de medias suyas y otras tantas de Passepartout, además de 20 mil libras que harán que Passepartout viaje aferrado a ella y durante el viaje la abra continuamente para sacar billetes. Sólo cuando comienzan a viajar en compañía de la dama Aouida, Fogg entiende que una Carpet-Bag no es suficiente para una señora y le compra todo lo necesario, ampliando notablemente la carga de equipaje.

David Niven como P. Fogg lleva su Carpet-Bag en la película de 1956

En realidad Verne llamó en francés a esta bolsa de viaje sac de nuit, que se tradujo al inglés como Carpet-Bag por ser el tipo de equipaje más utilizado en los países de habla anglosajona. A la traducción inglesa le debemos que la Carpet-Bag aparezca en la película protagonizada por David Niven y Cantinflas (1956, dtor. Michael Anderson), y la serie de televisión con Pierce Brosnan (1989). En castellano se suele traducir como bolsa de viaje y nuestro Willy Fog acompañado por Rigodón no lleva una Carpet-Bag, lleva una bolsa de piel tipo Gladstone (serie de dibujos animados, 1983).

Mini serie de televisión con Pierce Brosnan interpretanco el papel de Mr. Fogg, inseparable de su gran Carpet-Bag.

Una de las míticas Carpet-Bag nos la dejó la escritora noteamericana Pamela Lyndon Travers (1899-1996): la de la institutriz Mary Poppins. Comenzó a escribir la serie de novelas infantiles en 1933; Disney la imaginó volando entre el siglo XIX y el XX en la película de 1964. Además de su paraguas viaja con su Carpet-Bag que parece estar vacía y sin embargo saca de ella todo lo que se le antoja: “De la Carpet-Bag sacó siete camisones de franela, cuatro de algodón, un par de botas, un juego de dominó, dos gorros de baño y un álbum de postales. Por último sacó una cama plegable de campamento con mantas y edredón”.

Mary Poppins en la película de Disney sacando plantas y lámparas y otras tantas cosas de su Carpet-Bag.

¿Por qué una bolsa de tapicería?

El cuero sin duda era mucho más resistente pero también más caro. El material de tapicería era duradero y resistente y más barato de hacer y por lo tanto de adquirir (entre 1 y 2 dólares en la década de los 60 del siglo XIX en las llamadas Dry Goods Store inglesas y norteamericanas, que venían a ser las antiguas tiendas de ultramarinos que traían producto y mercadería de ultramar, especializadas en textiles, y en las que cada cual imprimía su sello propio diseñando o adquiriendo las Carpet-Bag). Además, una posible razón por la que se comenzó esta costumbre de utilizar tapicería en bolsas y otros adminículos era que sobraban retales de alfombrados, tapices de pared, cortinas y revestimiento de mobiliario que debían aprovecharse.

Si bien es cierto que el mayor auge de la Carpet-Bag tuvo lugar entre 1850 y 1870, tanto antes como después fue sinónimo de viajero e identificación de forastero. Hay un periodo histórico en la moda entre aproximadamente 1868 y 1899 que los historiadores denominaron Estilo tapicero (F. Boucher, 1965) en el que la tapicería se vuelve protagonista absoluta forrando interiores y vistiendo damas, por lo que la Carpet-Bag tuvo que estar de moda. Aunque en un artículo de la revista Scientific América de 1886 (Nº 561, Octubre 2) titulado “Maletas útiles y cómo hacerlas” («Useful bags, and how to make them» de John T. Humphrey) habla de la Carpet-Bag como anticuada o pasada de moda, aún no habiendo sido superada por ninguna otra maleta en su factura y utilidad, asegurando que si estaba bien construida duraba toda la vida.

Ilustración que aparece en el artículo de la revista Scientific America.

Para que fuera de buena calidad debía hacerse con tapicería o tejido de alfombra oriental o de Bruselas, que tenían la urdimbre de lino y se realizaba con lana. La razón por la que el autor del artículo apuesta por el uso de tapicería frente al cuero que es mucho mejor, es porque ya en ese presente finisecular, el cuero ya no era cuero, la tecnología permitía la creación de fibras no naturales que imitaban a las naturales, y advierte al lector de que “el viejo dicho «no hay nada como el cuero» es una cosa del pasado”. “El genio del inventor ha creado maquinaria que le da al papel, la ropa de cama y otros materiales la apariencia del artículo genuino, mientras que no contiene una partícula de él”.

Aún queda recorrer el siglo XX con esta bolsa de viaje y descubrir la intrahistoria que esconde en su interior. Lo dejamos para la siguiente entrada.

Philleas Fog, ilustración de Fiona Staples, artista de cómic canadiense

5 comentarios

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s