Lo que se tarda en vestir un diccionario de flamantes.

De los pollos, lechuguinos, petimetres, pisaverdes y demás sinónimos hablamos ya en otra entrada. Según el Diccionario de los flamantes. Obra útil a todos los que comprenden, escrito en 1829 por Vicente Joaquín Bastus Carrera, “flamante” es el término “nuevo y altisonante que acaba de darse a los excurrutacos, petimetres, y lechuguinos… En algunas partes se tiene entendido que les llaman también Heterogéneos, nombre que por ser algo griego no hemos adoptado…”. En el diccionario se recoge la definición de determinadas voces castellanas que nos sirven para “comprender el verdadero y genuino sentido de flamante”. Transcribo parte de alguna de esas definiciones.

“De tiempo inmemorial estaban en absoluta posesión las mujeres de ir en prensa con el corset, pero en el día se ha generalizado su uso entre los flamantes masculinos ¿Qué hermoso parece uno de estos señoritos metidito dentro de un corset… ¡Su cintura delgadita hace un contraste mágico con sus espaldas y el pecho lleno de crin, y con el culo aforrado de corcho”

Andar: “no todos los que tienen piernas saben andar”, decía un licenciado en la facultad que tratamos. En primer lugar es preciso enterarse de todos los movimientos de que son susceptibles las piernas, los muslos y los pies: después, del modo como debe hacerse uso de dichos movimientos andando solo, con un compañero, con dos, etc., con una señora, con un viejo, etc., cuando se va de paseo, al teatro, a una visita, a misa, etc.; de manera que se conozca ya en el andar a dónde se va y de dónde se viene; porque sería chocante andar del mismo modo cuando se va a un baile, que cuando se vuelve de un entierro. […]

Antiparra: mueble muy útil para todo el que tiene buenas vistas… Se usan por lo común para bailar, cortejar, comer,… en una palabra, para todo menos para leer o escribir.

Bastón: instrumento que para todo sirve menos para apoyarse, para saludar con él, para llamar a un café, y principalmente para incomodar en un paseo u otra reunión ensayándose a tirar el florete.  […]

Botas: In illo tempore servían únicamente para viajar y cuando había mucho fango; en el día se usan a todo trapo, y hasta las mujeres las han adoptado. Se asegura que cierto Monsieur ha inventado una máquina parecida a la calzonaria para ponerse y quitarse las tales botas, con el solo objeto de poderlas levar aun mas justas y estrechitas. Y ¡qué dirán entonces los callos…!!! No habrá mas que sufrir: la moda es super omnia.

Camisa: parte del vestido que en invierno es por demás porque no se ve, y en verano sobra también llevando con cierta maña el pañuelo, yendo uno al mismo tiempo más ágil y más fresco… En defecto de ella es indispensable llevar un cuello de camisa, de hoja de lata cerusada o de papel acartonado que se asegura el corbatín con un tornillo o con un poco de oblea o pan mascado….

Casaca. Frac. Levita: de todo el equipaje de un flamante son estas las piezas que exigen más conocimiento por parte del facultativo para sacarlas bien. ¡Cuántos defectos se cubren con ellas! Crin aquí, corcho allá… todo se tapa. Se figura lo que no hay, se supone lo que jamás ha existido,… […]

Chaleco: sobre esta parte de la vestimenta no puede darse una regla fija, porque se acostumbra variar de cortes y de hechura cada cuarenta y ocho horas lo largo. Por eso no hay más que vivir cerca de un tailleur y estar a la mira, consultando continuamente el barómetro de las modas para poder seguir con la más rigurosa exactitud todas las variaciones que se van anotando.

Corbatín: instrumento compuesto de una o muchas piezas, arreglado de modo que asegurado al cuello tiene la propiedad de quitarle el movimiento…

Espejos: …el paladion de todo pisaverde. Primero habría de estar sin pan, camisa, y aun si los apuran sin lente, que sin espejo.

Guantes: una cosa muy interesante para hacer cuatro mil monaditas, y con las que se entretienen los majaderitos, a la manera que lo hacen las flamantes con el abanico. En su origen se llevaron tan sólo para resguardarse del frío en el invierno, pero ahora a más de esa propiedad reúnen la de preservar el calor en el verano. Cómo adelantan las ciencias…!

Herraduras: mueble que antiguamente solo llevaban los burros, machos y compañía. En el día le usan a todo trapo otros que andan a dos pies. Con el tiempo los hombres nos vamos desasnando.

Lente: instrumento que bien manejado da un cierto realce a los flamantes y a sus queridas. El objeto principal no es otro que llevar una cinta al cuello, y de ella colgada una cosa cualquiera que parezca un lente, aunque no lo sea. Al acercarse a un objeto interesante aunque ya se haya visto bien, es indispensable echar mano a lo que cuelga, y aproximarlo con cierto aire al ojo más inmediato a la cosa aquella, pararse un momento, hacer como que se mira, y luego seguir su camino… El lente puede llevarse de dos maneras: colgando a manera de péndola de reloj, o metido en el ojal y ojal del chaleco. Este último método es ya un poco anticuado…

Pantalón: la moda dominante en el día son los pantalones a lo chino. Es decir, anchos de arriba, estrechos de abajo, y muy arrugados. Para esto lo que se hace es lo siguiente: si se necesitan cinco palmos de lienzo, se compran veinte y cinco,…

Patillas: se cree que no tardará mucho tiempo en volver la moda de ir todos con barba, como antiguamente iban casi todos los pueblos. Se funda esta noticia en la moda dominante de dejarse desmesuradas patillas semejantes a las de los niños de Écija.

Pomada: un flamante sin pomada ni esencias olorosas es lo mismo que un cuerpo sin alma, que un barbero sin guitarra, que un médico sin bastón, que un escribano sin papel sellado, y que un boticario sin pozo…

Reloj: pedazo de cualquier cosa de la que se cuelgan con una cinta o cadenilla todos los cachivaches de la cocina, o bien una piedra que sea un poco menor que la de un molino. Antiguamente se llevaba para saber la hora…

Sombrero: chapeau en francés y en idioma flamante… […] En éstos no hay medio, o deben llevarse extremadamente altos, o bien sumamente pequeños.

Tintero: cachivache muy útil a todo flamante, no para escribir, porque no es natural que un pisaverde escriba…sino para que si diese la casualidad que un día se le acabase el lustre de botas,…pudiese acabar de enlustrar los zapatos o botas.

Pincha en la imagen para acceder al libro digitalizado en google books.

 

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