La moda imparable. Christine de Pisan.

“Me preguntaba cuáles podrían ser las razones que llevan a tantos hombres, clérigos y laicos, a vituperar a las mujeres. No es que sea cosa de un hombre o dos, sino que no hay texto que esté exento de misoginia. … Me propuse decidir, en conciencia, si el testimonio reunido por tantos varones ilustres podría estar equivocado. … yo me empeñaba en acusar a las mujeres porque pensaba que sería muy improbable que tantos hombres preclaros, tantos doctores de tan hondo entendimiento y universal clarividencia hayan podido discurrir de modo tan tajante… Christine de Pisan, La ciudad de las mujeres, 1405.

C. De Pisan ofrece su libro «La ciudad de las Damas» al duque Luis de Orleans (1405).
C. de Pisan ofrece su libro «La ciudad de las Damas» al duque Luis de Orleans (1405).

La ciudad de las mujeres es la obra más conocida de Christine de Pisan (1364 – 1430). Tras escribirla en 1405, se hicieron multitud de copias y reediciones revisadas. Christine misma difunde, presenta y vende sus libros a los aristócratas. En cada uno incluye una miniatura con la escena de la entrega además del resto de miniaturas que ilustran los manuscritos. Tras su muerte se continúan copiando sus libros durante unas décadas. De la primera edición a las últimas, pasaron más de 50 años. La moda deja constancia del paso del tiempo en las miniaturas.

 Retratos de Christine:

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La miniatura coetánea a Christine se sitúa entre 1405-141. Viste saya y cota azul, tocado patíbulo con reboco y griñón cubriendo cuello y escote. Posterior a su muerte, en una miniatura entre 1460-1475,  Christine va vestida con saya (traje que se lleva debajo) y hopalanda con ecote de pico y talle alto marcado por el ancho cinto, de moda en la segunda mitad del siglo XV, junto al tocado de hennin de cucurucho, con el cuello y el escote descubierto.

Las túnicas marcan las diferencias de silueta principalmente en el tipo de escote y en la altura del talle, la hopalanda se estiló con talle alto. A medida que se acercaba el siglo XVI, fue descendiendo. El vientre se destaca bajo el talle. La falda de la túnica es siempre talar y holgada, con cola o sin ella. Christine continúa inmutable su tarea entre libros, mientras la moda marca el paso del tiempo.

Escenas: entrega de sus obras.

Harley 4431 f.3El libro de la Reina (compendio de varios escritos de C. de Pisan), hacia 1414. Se lo entregó personalmente a Isabel de Baviera (1370-1435), reina de francia a partir de 1392. Christine lleva cota y tocado patíbulo. La reina y las damas visten hopalanda y uno de los tocados que la reina puso de moda,  el tocado de rollo o guirnalda. Se confeccionaba con una aro de tela relleno, flexible, al que se le da forma circular u oblonga y se usa con complementos rígidos que ocultan el cabello (hay diferentes modelos, el crispinette, el templer,…).

Christine_de_Pizan_presents_her_Book_to_Margaret_of_BurgundyLa escritora presenta su libro a Margarita de Borgoña (1393 -1442), hija de Juan Sin Miedo, Delfina de Francia. Es una miniatura de  La ciudad de las damas, versión de 1475 para Margarita. Pizan ya no vive, en la miniatura la visten a la  moda de la época. Las dos visten hopalanda y van tocadas con hennín.

Las tendencias:

BAM09937C. Pisan (visita)

En la primera mitad del siglo XV convivían varios modelos de sobretúnicas, cuya función, más que la protección del clima, era la de la apariencia, la marca de clase. En la escena Christine lleva la cota habitual, y las interlocutoras visten de izquierda a derecha cota, hopalanda y surcotte, versión francesa del pellote español, que dejaban abiertos los laterales de la sobretúnica.

En la miniatura de la segunda mitad de siglo, refleja como la hopalanda se convertirá en la sobretúnica de moda. Y su fiel compañero, el hennín, silueta femenina característica del gótico.

Sobre Christine de Pisan.

Christine de Pisan instructs her son, Jean de Castel 1413Además de escritora profesional, fue la educadora de sus hijos, asesora de nobles, discutió con grandes pensadores y rebatió los ataques que contra ella se hicieron. Fue la primera mujer que intervino en un debate creado por hombres en el que únicamente participaban hombres: la querella de las mujeres. Un debate filosófico, teológico, científico, médico, político y literario sobre la diferencia sexual, en el que muchos hombres trataron de demostrar la inferioridad de las mujeres frente a los hombres, por naturaleza y designio divino, culpable de la desgracia de la humanidad. Estas ideas asientan unos preceptos de orden moral en los que aseveran que la mujer es un ser inferior al hombre por nacimiento y pecado, el fragílitas sexus o sexus imbecillior (el que necesita bastón, sexo dependiente) que debe obediencia y sumisión al hombre, al que imponen unas reglas de conducta. La mujer debe estar bajo potestad masculina. Primero del padre, Imagen1hasta que pasa a ser un bien propiedad del marido. Éste tiene pleno derecho sobre ella, puede castigarla si así lo cree necesario, incluso con maltrato físico porque, tal como afirma el escolástico Hugo de San Víctor en su tratado “De Sacramentisen el siglo XII: la sumisión no sólo bajo la potestad de régimen, como antes de la caída, sino bajo dominio violento, de modo que tu (mujer) seas verdaderamente afligida por las heridas del pecado.

La ciudad de las mujeres.

La ciudad de las mujeres (1405) está escrito en primera persona, Christine está consternada porque todos los testimonios de hombres sabios muestran una irracional misoginia reafirmando el maltrato a la mujer. Si los hombres sabios tienen razón ¿por qué Dios ha creado a semejante monstruo y por qué la hizo a ella mujer?

hoja manuscrito pizanLa visitan tres damas: Razón, Justicia y Rectitud (Derechura) y le desmienten lo escrito por varones, asegurándole que ella posee un juicio sensato y que no dude de su naturaleza. Le anuncian que se ha de encargar de la construcción de una Ciudad donde habiten las mujeres dignas, con cualidades de mujer. De esta manera se defienden de las agresiones masculinas. Primero hay que limpiar el terreno de los ataques misóginos y, a continuación, se empiezan a erigir los edificios y la fortaleza en un terreno propicio: el Campo de las Letras. La azada es la inteligencia.

1280px-Meister_der_'Cité_des_Dames'_002Edificar la ciudad de las damas compete a todas las mujeres, es un trabajo colectivo nacido del compromiso. La clave de la eternidad de esta ciudad radica en que la sibila que guía el proceso de construcción se llamaba Razón, todo un atrevimiento por parte de la autora si tenemos en cuenta el enorme peso que la religión tenía en la Edad Media, la razón era para la iglesia una herejía, sigue siendo su peor enemigo. Mientras construyen la ciudad van enumerando mujeres de todas las épocas que habitarán la Ciudad y van desmintiendo la rumorología misógina sobre el género femenino. Rebate los textos desde la Antigüedad (incluida la Biblia) hasta sus coetáneos, incluso manda callar a clérigos y nobles que injurian a las mujeres. Defiende el derecho de la mujer a acceder a una educación igual a la del hombre y el acceso al trabajo y a la independencia económica, así como la participación de las mujeres en el sistema judicial.

 

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